viernes, 17 de abril de 2015

Dolor por la muerte de dos espeleólogos; indiferencia por la de dos jóvenes melillenses

José Manuel García-Margallo y su homólogo marroquí, Salahedin Mezouar, expresaron juntos su "dolor" ante la prensa, el lunes en Barcelona, por la muerte accidental en Semana Santa de dos espeleólogos españoles en un barranco del río Ouandras. 
Los padres de los chavales de Emin y Pisly en Melilla con los retratos de sus hijos.
Nunca García-Magallo ni ningún otro miembro del Gobierno de España ha manifestado su dolor por la muerte, el 27 de octubre de 2013, de dos chavales musulmanes españoles a manos de la Marina Real marroquí que les acribilló en aguas cercanas a Melilla. Nunca tampoco ningún miembro del Ejecutivo marroquí expresó su dolor ni trasladó su pésame a las familias de las víctimas. García-Margallo y los ministros de Justicia, Rafael Catalá, y de Interior, Jorge Fernández Díaz, declinaron incluso recibirlas cuando visitaron Melilla. 
Juan José Imbroda, presidente de Melilla, tachó entonces aquellas muertes de "asesinato". Dos infantes de marina marroquíes efectuaron 41 disparos desde la patrullera 116 de la Marina Real contra los melillenses Abdeslam Ahmed Ali, apodado Pisly, de 24 años, y Amin Mohamed Dris, apodadoEmin, de 20 años. "Estos disparos causaron inmediatamente la muerte de las dos personas que se encontraban a bordo, además de agujeros en toda la lancha", reza al atestado de la Gendarmería marroquí. A bordo no se les encontró droga.
El ministro español de Asuntos Exteriores hizo también hincapié en Barcelona, ante la prensa, en que se había abierto una investigación judicial en Marruecos sobre el fracasado rescate de los espeleólogos, por parte de la Gendarmería marroquí. Hay que esperar a que concluya antes de exigir responsabilidades, recalcó. Su colega marroquí prometió que su Gobierno "facilitará todo lo que esté relacionado con esta investigación". 
Una semana después de que la Marina Real acabase con la vida de los dos chavales, García-Margallo anunció ante la prensa, en la Casa de América en Madrid, que gracias "al clima de colaboración entre España y Marruecos ese incidente (sic) se aclarará y sabremos lo que ha pasado de forma muy rápida".
Al mes siguiente, en diciembre de 2013, el portavoz del Gobierno de Marruecos, Mustafa el Khalfi, afirmó que se había abierto una investigación judicial [a cargo de un magistrado del Tribunal Militar de Rabat] y que sus resultados serían trasladados por "vía diplomática" las autoridades españolas. Han pasado 17 meses y estas desconocen el resultado. Rabat ni siquiera ha contestado a la comisión rogatoria del juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional pidiendo que identifique a los autores de los disparos. ¿Sucederá algo parecido con la investigación sobre el malogrado rescate de los espeleólogos?
El Gobierno español no solo no ha facilitado información a las familias de los jóvenes sobre las circunstancias de su muerte sino que rehúye el contacto con ellas. "El silencio de nuestro Gobierno es el dolor más grande que podemos tener, aparte de la pérdida de nuestros hijos", declaraba Dris Mohamed, el padre de Emin, al cumplirse en octubre el primer aniversario del fallecimiento de su hijo.
 ¿Por qué tantos desvelos del Gobierno con los espeleólogos y tanto desinterés por los dos jóvenes musulmanes? ¿Será por la gran cobertura mediática que tuvo el primer caso y la escasa del segundo? ¿Será por qué los chavales eran musulmanes y los policías y el abogado espeleólogos no lo eran? ¿Será por qué en el barranco del río Ouandras la responsabilidad de Marruecos es discutible -sobreestimó sus medios- mientras que en las aguas cercanas a Melilla es inequívoca?
La respuesta es, probablemente, una mezcla de estos tres factores aunque la autoría de los mortíferos disparos es, sin duda, el más importante de todos. Remover las muertes de Emin y Pisly es incriminar a Marruecos.


4 » Comentarios¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. Mindelo15.abr.2015 | 12:37

    #1

    Éste es un ejemplo más de la perversión que supone valorar a los seres humanos en función de su religión, condición económica, nacionalidad, raza, género, etc. Los estados reflejan lo que la mayoría social piensa, los medios de comunicación también. Seguimos siendo un primate tribal que categoriza a los otros en función de la mayor o menor cercanía al grupo al que pertenecemos. Hace falta mucha evolución para desarrollar la empatía con los demás seres humanos dejando al margen las etiquetas. Enhorabuena a Ignacio Cembrero por este artículo. "De aquellos polvos vienen estos lodos", luego no somos capaces de entender que compatriotas nuestros se vayan a Siria...
  2. Chumy ChumezChumy15.abr.2015 | 16:04

    #2

    Un artículo muy oportuno
  3. A_Zarza15.abr.2015 | 16:35

    #3

    La pregunta del artículo imagino que es retórica.
  4. AnonimoForever15.abr.2015 | 17:28

    #4

    Ayer mismo lei un comentario de un lector que decía que Mohamed no era un nombre español y por lo tanto el que lo llevara no podia ser español, a diferencia de otros nombres genuinamente nuestros que citaba, como David, Juan y Jonatan (Jonatan, manda eggs!). La gran victoria de Al Qaeda y el ISIS es hacer que mucha gente en Occidente piense en términos de "nosotros y ellos", cuando no "nosotros contra ellos". Y es una victoria compartida con los profetas del odio occidentales, que también los hay.
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