





LA DIANA
Tamazight: Renovar el debate
Gracias al Informal de Fran me muevo con más alegría por la red. Como siempre antes de empezar a escribir. Rastreando que es lo mío para suplantar la falta de presencia física en tantos acontecimientos como se suceden y de los que tanto se puede opinar. Otra sorpresa me la da mi amigo Gómez Bernardi, con un buen artículo, de esos que él sabe escribir en ‘melillense.net’ y que bajo el título ‘Residuos acumulables’ advierte de los peligros que conllevan para la ciudad los debates de riesgo en los que a veces entran nuestros políticos con un tono demasiado vivo o acalorado.
Me quedo con un párrafo del artículo de Miguel, espero con su aquiescencia: “Pienso –dice el periodista - que la clase política, henchida por tanto trato adulador en una pequeña ciudad que depende en demasía del dinero público que administra, pierde el norte fácilmente y no es consciente de los efectos que provoca en la ciudadanía cuando a ésta le llega el eco deformado de los acontecimientos”.
Se refiere en concreto a la polémica desatada por las frases que el socialista Dionisio Muñoz dirigió al consejero El Barkani en el último Pleno de Control. Pero Miguel va más lejos y subraya, en mi opinión con mucho acierto, que hay hechos cuyos efectos no se disuelven con el paso del tiempo; ‘crean residuos que se van acumulando en la memoria de los pueblos y su acumulación siempre tiene malas consecuencias”.
La polémica aludida es de esas historias que ayudan más que lo contrario a ahondar en ese distanciamiento histórico entre ‘musulmanes’ y ‘cristianos’ melillenses que, poco a poco, andamos intentando superar, bien es cierto que con menos empeño del debido y menos entusiasmo y acierto también que el deseado. Pero al menos digamos que hemos dado el gran paso de variar la posición oficial al respecto y que de la ignorancia y la invisibilidad ante la realidad amazigh de Melilla, hemos pasado a admitir cuando menos discursivamente que se trata de una cultura crucial para nuestra particular riqueza patrimonial.
Todo lo anterior lo expongo con el ánimo de llegar a ese otro debate desgraciado que se ha sucedido en estos días, tanto por la forma como por el fondo con que se ha planteado, y que ‘con el eco deformado” en su transmisión a la ciudadanía, no hace más que provocar reacciones contrarias a la necesaria interculturalidad que a la vez pretendemos y que también se proclama desde el discurso oficial. Me refiero en concreto a los comentarios al hilo de las preguntas de ERC al Gobierno Zapatero, sobre lo hecho en estos últimos años para fomentar el uso del Tamazight en Melilla y lograr que se convierta en una lengua presente en los centros docentes de nuestra ciudad.
El debate, nuevamente, sobre un asunto tan sensible como la protección del Tamazight, se trasmite a la ciudadanía con “ecos deformados”. Para algunos lo que ERC pretende es la cooficialidad y para otros que sea lengua vehicular, es decir que las clases se impartan prioritaria y principalmente en Tamazigt. Sin embargo, la única verdad es que ERC no hace más que preguntar al Gobierno qué ha hecho para fomentar el uso y la protección del Tamazight en Melilla y qué pasos ha dado al respecto en el ámbito de la enseñanza. No olvidemos que, en 2006, aquella primera moción que perseguía primero declarar el Tamazight lengua vehicular en la enseñanza pública, así como su cooficialidad en Melilla, se quedó en un compromiso de protección de la cultura rifeña por parte del Gobierno Zapatero, gracias a una enmienda final del PSOE que también fue respaldada por el PP.
Aquel compromiso es el que hoy recuerda ERC para pedir cuentas al Ejecutivo central. Esta es la realidad de un asunto que exige mucho debate y que, por supuesto, no aconseja iniciar la casa por la ventana, es decir, pretendiendo la cooficialidad o declaración de la lengua como idioma vehicular o prioritario en los centros docentes de Melilla. Lo que sí ocurre es que es preciso ser consecuentes con nuestra realidad y con nuestro Estatuto, y también con el alto índice de fracaso escolar que se ceba sobre todo con los alumnos melillenses de origen amazigh. Hay mucho que hacer al respecto aunque puedan ser muchos los ‘peros’ para que el Tamazight sea cooficial o para que el castellano deje de ser la lengua que más igualdad de oportunidades pueda garantizar al alumnado de Melilla.
La Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) nace en 1953 como una entidad social privada, sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública, cuyo principal propósito es luchar contra el cáncer en todas sus modalidades conocidas o que en el futuro se conozcan. Para contribuir a la formación de investigadores y fomentar la investigación oncológica, la aecc creó en 1971 la Fundación Científica, que canaliza y gestiona los fondos dedicados a estos fines.
El trabajo de la aecc se desarrolla bajo una filosofía de colaboración y apoyo mutuo con todos aquellos sectores y entidades que persigan un fin análogo al de la Asociación. Todo ello siempre bajo los principios de independencia, imparcialidad, transparencia y objetividad.
La aecc tiene su sede central en Madrid y desarrolla su actividad en toda España gracias a sus 52 Juntas Provinciales, con representación en más de 2.000 localidades.