domingo, 12 de mayo de 2013

Cuatro nuevas matronas formadas en Melilla


VII Promoción de Matronas. Melilla
Cuatro nuevas matronas formadas en la Unidad de Docencia de Enfermería Interno Residente (IER) Obstrética-Ginecológica  del Área de Salud de Melilla, pertenecientes a la VII promoción, termina hoy oficialmente sus estudios en la ciudad, tras cursar durante dos años la formación en esta especialidad.
El acto de clausura, celebrado en el salón de actos del Hospital Comarcal, estuvo presidido por el director Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), Francisco Robles Ferrón, junto al gerente del Área Sanitaria, Pedro Villarroel, la directora de Enfermería de Atención Especializada, Gema Moli, la coordinadora de la Unidad de Docencia, Ángela Ortega Fajarnés, y la tutora de matronas, Mercedes Morilla.
Esta última, en declaraciones a este medio, en relación con el carácter del alumnado, destaca que quien elige esta especialidad suele comenzar con cierto miedo o reparo porque dentro de la Enfermería suele ser un campo desconocido, ya que  cuando se cursa la carrera los temas suelen ser más generales.
VII Promoción de Matronas. Melilla
Ciclo formativo
En los primeros cuatro meses del primer curso la teoría predomina fundamentalmente y las clases se desarrollan en las instalaciones ubicadas en el Centro de Salud “Zona Centro”.  A raíz de ahí las alumnas comienzan la formación práctica en el Hospital Comarcal y en los distintos centros de salud. En el segundo curso se compatibiliza la teoría con la práctica a lo largo del año. En este ciclo formativo las prácticas se realizan en los servicios de consulta de  fisiopatología, paritorio, planta de tocoginecología,  y Unidad de Atención a la Mujer.
Según Ortega esta promoción ha sido trabajadora y capaz de superar casi todos los obstáculos que han ido surgiendo en los dos años.
VII Promoción de Matronas. Melilla
En concreto, señala que el hecho de que Melilla tenga un alto número de nacimientos influye en que la formación práctica sea muy completa, así como que también es de destacar en el nivel de calidad que sigan las líneas actuales marcadas por el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud en cuanto a parto natural. En este sentido apunta que “no hay diferencia en cómo se trabaja en Melilla con respecto a cualquier otro hospital del territorio español”.
En cuanto a la complejidad de la estructura para la formación de este alumnado, Ortega comenta que el Área de Salud de Melilla tiene capacidad para ello  con un cuerpo 17 de profesores para la parte teórica, mientras que para la parte práctica colaboran las plantillas de los diferentes servicios. Además, como complemento, dentro de la Unidad Docente, está la figura de la tutora que tiene cada residente.
Sobre este aspecto de colaboración, Ortega destaca “el esfuerzo” de todas las personas implicadas en la formación de las matronas residentes  ya que, recordó, esta Unidad Docente se consiguió en 2005 y desde entonces se ha llevado con la seriedad exigible a un centro formativo  de este tipo.
En relación a la inserción laboral, de las veinticuatro matronas de las promociones anteriores, seis trabajan en la actualidad en el Área de Salud de Melilla.
VII Promoción de Matronas. Melilla
Las cuatro nuevas matronas son: Estefanía López,  Ana María López-Franco Jiménez,  Asunción Parrado Perol  y Miriam Jiménez Rodríguez

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El CNI expulsa al marroquí encargado por CiU de ‘predicar’ el soberanismo

El director del servicio secreto español le acusa de amenazar la seguridad del Estado.

El general Sanz-Roldán asegura que Ziani era un agente de la inteligencia marroquí.

Noureddin Ziani, fotografiado el viernes en su despacho de la Fundació Nous Catalans en Santa Coloma de Gramenet. /ORIOL DURAN
El Centro Nacional de Inteligencia(CNI), el servicio secreto español, ha ordenado la expulsión de España del ciudadano marroquí Noureddin Ziani, un dirigente musulmán con el queConvergència Democràtica de Catalunya (CDC) contaba para atraer hacia el independentismo a las numerosas comunidades islámicas de Cataluña.
A Ziani el director del CNI, el general Félix Sanz-Roldán, le puso una denuncia, según consta en la orden de expulsión, por, entre otras cosas, “amenazar la seguridad nacional (…) y comprometer las relaciones de España con otros países”. Es, además, “un colaborador muy relevante de un servicio de inteligencia extranjero desde el año 2000”, afirma Sanz-Roldan, en una clara alusión a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) de Marruecos.
La orden de expulsión, que recoge la denuncia, le fue notificada a Ziani, que carece de antecedentes penales, el pasado día 3 por un agente de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación del Cuerpo Nacional de Policía. Fue convocado en la comisaria de la Rambla Guipúzcoa de Barcelona, donde pasó la noche detenido, según fuentes de su entorno. La expulsión puede ser ejecutada en cualquier momento a partir del martes próximo, según su abogada, Fátima Zohra.
La iniciativa de Sanz-Roldán, cuyo nombre no figura en el texto pero sí su cargo, ha encrespado al nacionalismo catalán, pero no suscita, por ahora, ninguna reacción de las autoridades de Rabat. “Estamos indignados con esta nueva maniobra del CNI”, declaró Àngel Colom, secretario de inmigración de CDC y director de la Fundació Nous Catalans, que busca enrolar a los inmigrantes en las filas nacionalistas.
“¿Qué quiere el CNI con la expulsión de Noureddin Ziani?”, se pregunta Nous Catalans en un comunicado publicado ayer en árabe y catalán. “¿Meter miedo a todos los inmigrantes que poco a poco se aproximan al derecho a decidir y al proceso soberanista en Cataluña?”. Nous Catalans fue creada por CDC y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, inauguró en 2012 su sede de Santa Coloma de Gramenet.
Colom conoce bien a Ziani. Le dio un cargo en su fundación, el de director del Espacio Catalano-Marroquí, y en noviembre pasado recorrió con él unas cuantas mezquitas de Cataluña predicando ante los musulmanes, inmigrantes o españoles, las virtudes del independentismo. “Un Estado catalán puede proporcionaros un mayor bienestar”, les decía.
Ziani, natural de Oujda pero que lleva 14 años en Barcelona, preside desde hace años la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña(UCCIC), una asociación musulmana que enseña el árabe y reparte ayudas a las familias, sobre todo en Ramadán (mes de ayuno islámico). Ha sido hasta hace poco la segunda beneficiaria de las subvenciones (158.700 euros en tres años) que concedía en España el ministerio marroquí dedicado a la emigración.
La cercanía de Ziani con Colom es tal que la Fundació Nous Catalans acoge ahora en su sede a la UCCIC. Durante años Ziani, que ejerció como imán, fue, sin embargo, la mano derecha oficiosa del cónsul de Marruecos en Barcelona, Ghoulam Maichane, con el que viajaba para visitar a sus compatriotas, unos 270.000, en Cataluña y Baleares. Mantenía también entonces una estrecha relación con Partit dels Socialistes (PSC), hasta que perdíó el Gobierno catalán.
Todo empezó a cambiar en noviembre de 2010, cuando Artur Mas ganó las elecciones autonómicas y Ziani se acercó a CDC. Cuando el líder convergente optó, en 2012, por apostar por el derecho a decidir, Ziani le siguió por esa senda y se distanció así del cónsul Ghoulam Maichane, exrepresentante del Frente Polisario en Alemania, que se salió del movimiento independentista saharaui para pasarse a Marruecos.
A Rabat le preocupa la hipotética independencia de Cataluña y de Escocia. Por eso la prensa oficialista marroquí arremete con regularidad contra “los oportunistas que avivan el fuego secesionista”. Teme que cunda el ejemplo en el Magreb y el Polisario encuentre nuevos argumentos para propugnar la autodeterminación del Sáhara. “Sospecha además que cualquier coqueteo suyo con el nacionalismo catalán acabará con el respaldo discreto que le brinda el Gobierno español en el conflicto sahariano”, explica un diplomático residente en Rabat.
El último proyecto que Ziani acababa de poner en marcha por cuenta de Nous Catalans era un curso para imanes y responsables musulmanes para enseñarles la historia de Cataluña y “acercarse a la realidad social y política del país”, según la fundación de Colom.
Es probable que no lo lleve a término. Su letrada, Fátima Zohra, entregó, el sábado por la mañana, al instructor policial sus alegaciones para rebatir la orden de expulsión. Este dispone de tres días para contestarle y, casi con certeza, rechazarlas.
El agente instructor elevará previsiblemente el martes su propuesta definitiva al subdelegado del Gobierno en Barcelona, Emilio Ablanedo, que firmará el decreto de expulsión de Ziani de España y de la zona Schegen por un mínimo de cinco años, prorrogables hasta 10. La expulsión se suele ejecutar en horas.
Entonces a Ziani y a su abogada solo les quedará la vía del contencioso administrativo, no ya para parar la expulsión sino para conseguir que se anule y que el inmigrante marroquí pueda regresar. “Estamos ansiosos por ir al contencioso administrativo”, explica Zohra. “En ese procedimiento sí hay garantías”, recalca al teléfono.
 El caso de Ziani es un nuevo roce entre CDC, el partido de Mas, y el CNI. Hace dos meses, Sanz-Roldán se quejó en la Comisión de Fondos Reservados del Congreso de los Diputados de que DiploCat, la red de la Generalitat en el extranjero, había intentado identificar a sus agentes en varios países donde los responsables catalanes llevaban a cabo actividades. Unos 70 agentes del CNI están destinados en Cataluña.

Espía de Rabat y amigo de radicales

La DGED, el servicio secreto marroquí que más actúa en el extranjero, intenta con frecuencia reclutar a algunos responsables de las comunidades de inmigrantes o, por lo menos, mantener con ellos buenas relaciones para que lo mantengan informado. Su objetivo es, ante todo, evitar que prenda el radicalismo en los lugares de culto.
El CNI señala en su denuncia que Nureddin Ziani es un espía —evita dar el nombre del servicio marroquí para el que trabajaba— que “pone en riesgo la seguridad del Estado, compromete la política exterior española y constituye una amenaza a la estabilidad de las instituciones” españolas.
El agente marroquí, que cobraba de la DGED, “ha favorecido los intereses de esa nación extranjera en perjuicio de la seguridad nacional”, asegura el servicio secreto español.
Al mismo tiempo, Ziani contactó “con los principales líderes salafistas” e impulsó “la financiación de sus proyectos” como la “construcción de mezquitas”. Son “actividades que, en última instancia, favorecen la expansión de las tesis radicales en nuestro país”, advierte el CNI.
El espionaje marroquí es un acérrimo enemigo de los extremistas musulmanes. ¿Cómo puede uno de sus agentes ayudar a los salafistas? La denuncia del CNI no aclara esta contradicción en su trabajo.
Otra de las tareas supuestamente ecargadas por la DGED a Ziani sí parece más propia de un agente marroquí. Consistía, según el CNI, en convocar manifestaciones “de apoyo al régimen” de Marruecos y contra sus enemigos, Argelia y el Polisario.
Por vigilar muy de cerca a la inmigración marroquí y a los saharauis independentistas en Alemania, cuatro espías de la DGED han sido detenidos y procesados en ese país desde 2010.
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sábado, 11 de mayo de 2013

Juan Miguel En Menuda Noche Con Monica Naranjo Bailando(EL POLLITO PIO)El Puccino Pio

El monarca navega entre dos aguas


Mohamed VI se distancia de la fetua que condena a muerte a los apóstatas, pero no sanciona a los ulemas que arremeten contra los intelectuales

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Los apóstatas se merecen la pena de muerte. Tal pronunciamiento, más propio de algunos países de Asia Central, lo hizo en Marruecos, en abril, el Consejo Superior de los Ulemas, el órgano que reúne a los eruditos del islam y que preside el rey Mohamed VI.
El consejo elaboró esa fetua (dictamen religioso) sin la presencia del rey ni de su sustituto, el Ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq. Su opinión no es vinculante ni debe ser traspuesta en leyes, pero permite tomar el pulso a los dignatarios musulmanes y a algunas de las corrientes islamistas. La fetua trascendió las fronteras del reino y escandalizó a parte de la sociedad civil marroquí. A su manera, el rey, que es el Comendador de los Creyentes, es decir, el jefe espiritual de los musulmanes marroquíes, “intentó reparar el daño causado por esa institución real que debe propagar un islam tolerante”, explica el intelectual Ahmed Bensedik.
Mohamed VI acudió el 18 de abril a la oración del viernes en la mezquita de Ouhoud en Safi, al sur de Casablanca. El imán dedicó sujutba (sermón del viernes) a la libertad de conciencia en el islam. “¡No hay coacción alguna en la religión!”, enfatizó.
Con su presencia entre los fieles el monarca avalaba estos argumentos, aunque la Constitución marroquí reconoce la libertad de culto, prohíbe a los musulmanes cambiar de religión y veta el proselitismo de otras confesiones. Días después su ministro Tufiq también se distanció de la fetua declarando en el Parlamento que los ulemas son los que mejor deben “saber que la libertad de culto es un principio inmutable en el islam”.
El rey navega con prudencia entre los islamistas, cuyo rigorismo le fastidia, y los sectores más laicos, con los que tiene más afinidades
Las reacciones en las filas islamistas a esa fetua terrorífica depararon algunas sorpresas. Mustafá Ramid, ministro de Justicia y dirigente del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), rehusó comentarla.
Los islamistas ilegales del gran movimiento Justicia y Caridad, no dudaron, en cambio, en rechazarla. “Nuestra postura se inspira en lasharía (ley islámica) y consideramos la libertad en la fe como uno de sus elementos clave”, afirma Omar Iharchan.
Ahora, con las afrentas lanzadas contra Ahmed Assid, el intelectual bereber que apostó en público por una puesta al día del islam, el bando laico ha escrutado la reacción de palacio y de sus subordinados directos, como el ministro Tufiq, nombrado directamente por el soberano alauí.
Las asociaciones más reivindicativas confiaban en que Tufiq sancionaría al puñado de imanes, asalariados de su ministerio, que arremetieron contra Assid como lo hizo en diciembre pasado con los que rezaron en exceso por el alma del jeque Abdesalam Yassin, líder de Justicia y Caridad.
El palacio real y sus órganos satélites guardan silencio. Esta vez el desaguisado no parte de una institución real, como el Consejo Superior de los Ulemas, aunque Assid es asalariado de otro organismo real, el que promueve la cultura bereber.
El rey navega con prudencia entre los islamistas, cuyo rigorismo le fastidia, y los sectores más laicos, con los que tiene más afinidades siempre y cuando no reivindiquen reformas democráticas que recorten su poder. Bastante hizo ya promulgando, en julio de 2011, una nueva Constitución que redujo algo sus atribuciones.
“El Comendador de los Creyentes adopta, por su parte, una política de esperar y ver”, constata apesadumbrado Fahd Iraqi, director del semanario Tel Quel. “Deja hacer y elige el momento para cosechar dividendos y dejar claro a los demócratas modernistas que es él el único dique contra el oscurantismo y la intolerancia”.
“El Estado marroquí debe adoptar una actitud clara ante estos acontecimientos”, sostiene la columnista Sanaa el Aji. “¿Debemos esperar a tener un Chokri Belaid [opositor antiislamista tunecino asesinado en febrero pasado en Túnez] para tomar por fin conciencia del peligro que está surgiendo entre nosotros?”, se pregunta.
El rey, sin embargo, sí da algún golpe de efecto para mostrar la aparente tolerancia del islam marroquí. Envió al primer ministro islamista a inaugurar, en febrero, la recién restaurada sinagoga de Fez.
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Ahmed Assid, un militante de los ‘hombres libres’ del Magreb


El activista e intelectual bereber lucha por modernizar la religión

El filósofo también rechaza la homogeneización de la sociedad que propugnan los islamistas

Hace ya muchos años que, cuando toma la palabra, Ahmed Assid, filósofo y profesor, defiende “una relectura del islam que pueda conjugar textos religiosos y valores contemporáneos”. “Es imposible vivir la religión exactamente como la vivieron aquellos que nos precedieron hace siglos”, recalca.
Siempre “mis reflexiones provocan tensiones con los integristas, pero desde hace dos años la presión ha subido varios peldaños y ahora se ha desbordado”. comenta preocupado el intelectual a este corresponsal.
Para un militante bereber como Assid “abrir la religión” es también rechazar la “homogeneización” que los islamistas buscan imponer a la sociedad tratando de que “olvide parte de su herencia”, es decir, la bereber, que él prefiere llamar amazig (“hombres libres”).
Aun hoy en día, recuerda, el 28% de la población marroquí solo habla el tamazig, la lengua de los bereberes, que se practica sobre todo en zonas rurales. “A ese porcentaje hay que añadir aquellos que hablan las dos lenguas”, el árabe y el tamazig. “Es decir, que una mayoría de marroquíes comprende y puede expresarse en la lengua de sus antepasados”, subraya.
Assid es militante bereber desde 1981. Desde la entronización de Mohamed VI, asegura, “se han conseguido avances” como la creación del Ircam, el instituto real dedicado a la promoción de la cultura amazig.
“Después, en 2003, se introdujo el tamazig en la enseñanza pública”, prosigue. La decisión, que solo se aplica por ahora en el 15% de los centros, sigue siendo polémica. Si la enseñanza en Marruecos era ya de mala calidad, y los alumnos abandonaban la escuela sin conocer bien el árabe ni el francés, añadir un tercer idioma y un tercer alfabeto (tifinag), deteriora aun más su nivel, según sus detractores.
Tres años después el tamazig irrumpió en la radio y la televisión públicas, pero pese a estos avances sigue perdiendo terreno. Ciudades como Nador (noreste del país) hablaban tamazig hace 30 años, pero ahora en la calle predomina el árabe dialectal.
Assid y el movimiento bereber han ganado, sin embargo, en abril una batalla simbólica. Una circular del Ministerio del Interior autoriza a los padres a poner a sus hijos nombres bereberes, algo que estaba vetado aunque algunas familias lo conseguían tras pleitear en los tribunales. Aparecerán ahora nuevos nombres como Bahac, Numidia, Irat, Markunda, Ayyur, Anir, etcétera.
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